Pasta

viernes, febrero 22, 2013

Hace rato que la miraba, se veía bien, el supermercado no estaba tan lleno, y aparecía de repente entre los helados, las frutillas y el pan. En una curva nos encontramos. Cada uno detrás de su carrito. Miró el contenido del mío, en un segundo se fijó en todo, y me dijo,
¿Sabes donde están las Pastas para Uno?
En mi casa, le dije, rápido y clavándole los ojos.
Se demoró un siglo en contestar.
Tal vez para otra vez, me dijo.

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Así que aquí estoy, con mi Pasta para Uno, y ella, seguramente, con la suya.
La mía está más rica.
Creo.

La copa de vino acompaña bien.
Y me río, todo el rato.

5 comentarios. Escribe tu opinión aquí.:

Gata con SuerT 28 de febrero de 2013, 5:04 p.m.  

mmm ella quiere comer pasta, eso es seguro, es solo cuestion de tiempo, podrias intentarlo con algun postre, quizas lo dulce las atraiga como las abejas a la miel

Unknown 2 de junio de 2013, 3:51 a.m.  

Cuantas veces hemos estados en situaciones así, en donde el tiempo es tan breve para seducir y concretar, es solo un breve instante para actuar, lees su mirada sus ojos quieren decirte que si, pero sus labios dicen no, como ayudarla a sus labios a decir si, si solo dispones de 5 segundos y eres aun un desconocido.
Sabes lo mejor es quedarse en la mente con lo que pudo ser fantasear un rato, claro que la pasta sabe más sabrosa con eso en la mente y triste a la vez pensando que ella esta justamente en lo mismo.

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Créditos

Agradecimientos a mi MacBook, a los Marlboro que fumo, pero menos, la Coca-Cola, el cable, el control remoto, Google, Blogger, Twitter, los libros, la radio, ella, mis hijos, mi ex-psicóloga y muchos otros anónimos colaboradores que han contribuido y soportado mi comunicación precoz. Gracias por estar.

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