¿Sabís Twitter? No te creo.

miércoles, marzo 28, 2012

La muerte de Daniel Zamudio remece al país. Mucha gente siente una mezcla de dolor, rabia, pena e impotencia.

 Muchas de estas opiniones se expresan en las Redes Sociales. Lo de Daniel Zamudio lleva varios días, en una aún más rara mezcla de opiniones donde conviven muestras de apoyo y Trending Topic como #FuerzaDanielZamudio y #MentirasDeGay. ¿Incomprensible? Por eso dije lo que dije. Porque a cada rato leo fleto, maraco, hueco, facho, comunista, cuico, flaite, roto, ...y todos como insulto. Y puedo, aunque no quiero, apostar a que todo seguirá igual.

 Por eso dije esto, y lo mantengo: "Sabís Twitter? No te creo tu dolor ni tu pena por #DanielZamudio. Aquí mismo te he leído discriminando rotos, flaites y maracas. No te creo." 

 La discriminación es de las peores cosas. Segrega, separa, desune.

 Hay algo muy extraño en este asunto de la discriminación. Es una especie de actitud para ignorar el tema, mirarlo y sentirlo de lejos, para que no nos toque. Seguramente ustedes han escuchado "tratan mal a los negros.... qué bueno que en Chile no hay"; "golpean a los homosexuales, qué pena", "tratan mal a los pobres, pucha qué lata", "qué mal que discriminen a mujeres en edad "fértil" en muchos trabajos" (como si no tuvieran madre o hermanas ellos mismos), otra lata", "discriminan discapacitados, qué gran pena"... y vemos los estacionamientos especiales llenos de tipos normalmente capacitados, pero discapacitados mentales, "bueno, y los desaparecidos... no sé pos, algo habrán hecho...", etc., etc.

 Y así seguimos conviviendo con la mitad de la gente que discrimina abiertamente a indígenas, viejos, pobres, mujeres, gays, gordos, flacos, negros, latinos, judíos, musulmanes, coreanos, peruanos,... y una larga lista que incluye ideologías, colores y credos. Y de cosas como esto, Twitter está lleno.

 La otra mitad es la que no dice nada. Aunque de verdad, a la primera oportunidad el "indio" o el "negro", el "roto" o "maraca" le salen fáciles para insultar, ningunear, denostar. En definitiva, discriminar.


 Sí a la diversidad. A aceptar. A ver corazones. A reconocer seres humanos, con pifias, defectos, virtudes. Y sí también a una mayor preocupación de verdad por lo que pasa en esta aldea global, aunque nos afecte "poco".

 No a las posturas políticamente correctas, pero falsas. No a la discriminación. Hay espacio para todos. Todos es todos. Lo peor es perseguir a alguien por sus ideas, por lo que piensa, por lo que le gusta.

 Habrá que volver a entender la palabra tolerancia.

Yo, de verdad, no discrimino a nadie. Ni por lo que le gusta, ni por lo que piensa, menos por lo que no le gusta ni no piensa. El problema comienza cuando hay engaños, abusos, mala fe, maldad. Cuando alguien pisotea los derechos de otro. Eso es distinto. Pero si a alguien le gusta lo que sea, es su asunto. Somos miles de millones en esta tierra, las ideas no ocupan lugar.

 Habrá que volver a entender la palabra respeto.

 Es raro escuchar a alguien que te dice que odia a determinado grupo, porque ellos "discriminan" y la solución ofrecida es eliminar a ese grupo para que no discrimine más. La discriminación es mala siempre.

 Desde la diversidad y no discriminación, mi saludo a los que sienten y creen de verdad en la igualdad, en las oportunidades para todos. Y si eres de los que discriminan, no te discriminaré por eso. Prometido.

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3 ficciones súbitas

martes, marzo 27, 2012

La Espera 
Penélope dejó finalmente los palillos. Era imposible.
Ya no volvería.


Paraíso 
Cuando los ojos de la serpiente lo miraron, no alcanzó ni a darse cuenta.
Apenas tragó la manzana sintió el peso y la fuerza de todos los deseos del mundo y de los hombres. Eva pensó, me va a doler la cabeza.


Medio Oriente 
Terminó de preparar la mochila. Estaba listo.
-No voy a volver- murmuró, apenas entre dientes.
Su mamá lo abrazó, te vas con mi bendición, le dijo.
Alá te espera.

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Listas

miércoles, marzo 07, 2012

Pasa que de repente me asalta la nostalgia. Se me pega y no me suelta.

Anoche, tarde, miraba Santiago desde la terraza, y me puse a pensar en lo que echo de menos. En las cosas, en las personas, en los sueños, en todo lo que ya no tengo y alguna vez tuve.

Pensé en hacer una lista de todo eso que echo de menos, de todo lo que extraño, y pensé que no sería completa si no incluía lo que ya no siento. Y así la empecé. Esto va a ser largo, pensé.

Y me puse a escribir la famosa lista.
Y comenzó a crecer.

Me dio tanta pena, que la cerré.
El Mac me preguntó, ¿Desea guardar los cambios en este documento?
 Le dije que no. Y lo cerré. No más listas.

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La Dimensión de la Amistad

jueves, marzo 01, 2012

Amigas. Amigas, todos quieren tener amigas. El problema comienza a veces cuando miras a esa amiga y te aparecen los colmillos. Esto sería perfecto, sobre todo si los colmillos son recíprocos, salvo, que ella te haya relegado a la infame, jamás noble ni bien ponderada, dimensión de la amistad.

Los hombres podemos disfrutar de buen sexo sin complicarnos mucho. Ellas lo encuadran en ese imbunche de emociones, muchas veces confusas y complicadas, difíciles de explicar e imposibles de entender. Incluso para ellas. ¿Quién dijo que no se puede ser amigos y disfrutar de algo más que una buena conversa y compañía? Ya hay confianza, un paso más, sábanas y ya, todo bien. Pero no.

Entonces, sin previo aviso, caes y te das cuenta que estás en la dimensión de la amistad. Un lugar del que no saldrás jamás. Porque ella  te puso ahí, te ve ahí, te imagina siempre ahí. Todos hemos creído, más de alguna vez, que podremos lograr algo si nos portamos bien, las acompañamos y las escuchamos atentos, pero es inútil, estás donde ya sabes. Son otros los que disfrutan de los secretos de cama de nuestras amigas, nosotros sólo los escuchamos, porque sí, más encima te cuentan sus conquistas, sus proyectos, y te llaman para decirte "tenemos que vernos, tengo mucho que contarte, conocí a alguien y quiero que me ayudes!". Y si normalmente tus charlas con ella incluyen frases como "no sé qué haría sin ti", "eres mi mejor amigo", "puedo contarte todo, y tú me escuchas" estamos listos. Acostúmbrate. Estás ahí.

Puede ser que un día juntes el valor, las ganas y la testosterona necesaria y te tires con todo. Entonces, la invitas a salir y le planteas derechamente que te gusta, que prefieres decírselo y no portarte como un gentil asexuado, pero escucharás cosas como "no echemos a perder esta bonita amistad" y joyas similares.

Tal vez sea necesario preguntarse por qué estás en la dimensión de la amistad, y claro, ella te puso ahí porque sencillamente no se siente atraída por ti. Eso pasa. O sea, te encuentra buena onda, divertido y todo lo demás, pero esto no incluye reírse sin ropa. Si ya estás en su dimensión de la amistad, quédate ahí, tal vez ella te presente a esa nueva amiga que apareció hace poco y te dé una mano. Y esta vez, hazlo bien.

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Créditos

Agradecimientos a mi MacBook, a los Marlboro que fumo, pero menos, la Coca-Cola, el cable, el control remoto, Google, Blogger, Twitter, los libros, la radio, ella, mis hijos, mi ex-psicóloga y muchos otros anónimos colaboradores que han contribuido y soportado mi comunicación precoz. Gracias por estar.

Más créditos

Foto del blogger: Bárbara Gallardo
Foto de Santiago by night: Mía.

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