Después
domingo, septiembre 18, 2005
"y eso que ando media fome"
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El mundo sigue ahí • Historias urbanas de un publicista
En estricto orden alfabético...
Por primera vez en Chile, una mujer demanda a Chiletabacos por daños a su salud, provocados por el cigarro, y pide 100 millones de pesos. Tiene 54 años, fuma desde los 15, y estos 39 años ha presentado diversos síntomas nocivos para su salud. Reclama que no fue debidamente informada sobre las desventajas y peligros de fumar.
No sé que pensar, en Estados Unidos esto es pan de todos los días, y el gobierno ha tomado parte en esto. Se dice que "ha habido una acción dolosa de parte de las compañías tabacaleras al comercializar productos con insumos altamente adictivos y nocivos para la salud de las personas".
La verdad es que yo fumo desde hace tiempo, y en esos años no eran tan claros los efectos. Le prendía cigarros a mi mamá, cosas así. Pero hace harto tiempo que sé lo mal que hace. Y sigo fumando.
Podré demandar? Será esta la primera de miles de demandas?
Qué irá a pasar después, ¿alguien demandará a las viñas por un alcoholismo irrecuperable?. A Jack Daniels? O a Heineken?
Idea extraña:
¿Se puede demandar a alguien que te rompe el corazón?
Déjame tranquila. Estoy insoportable.
No me aguanto ni yo misma.
Y yo, trato de ni notarme.
Ni Kundera soñó con tal levedad.
Uf.
- ¿Eres tú? ¿Eres la que llaman elegida entre las doncellas? ¿Qué haces aquí?
- Hace tiempo espero a mi amante ¿es que no lo ves? Vete pronto, o pensará que me he citado contigo ¡Vete ya, o que te maldigan los cuervos!
- Dame un beso en el tobillo y me iré y no volverás a verme. Y si me encuentro a tu amante en el camino, le diré que estás aquí esperándole para que se dé más prisa en llegar.
- ¿Estás trastornado? No pienso besar tus asquerosos pies ni una sola vez, y tendrás suerte si mi amante no te los parte con su bastón, -la mujer se quedó dudando un momento, temiendo haber sido demasiado descortés con el desconocido.- ¿Para qué quieres que te bese en el tobillo? - Porque nací con una mancha blanca en cada uno, con formas de grulla y de pez, y no hacen más que traerme mala suerte. El brujo de mi aldea me predijo que se irían cuando las besase la elegida de las doncellas.
- ¿Dos manchas blancas, has dicho? ¡Deja que las vea! -el joven descubrió sus pies, y al instante, ella se abrazó a ellos diciéndole-: ¡deja que bese tus tobillos, pues eres tú el amante que esperaba!
Esta preciosa y antigua historia japonesa, demuestra que todo puede estar a la vuelta de la esquina, y puede alcanzarte cuando menos lo esperas.
Esta obra está bajo una licencia Creative Commons
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