El mundo sigue ahí • Historias urbanas de un publicista

Mañas

martes, agosto 10, 2004

¿Cómo definirlas? Son esas cositas que aparecen de repente, reacciones ante algún estímulo externo. Muchas veces se refieren al orden, los horarios, las costumbres y los hábitos. Creo también que los que llevamos más tiempo que otros en este mundo las tenemos más a flor de piel.
Puede que al principio, al convivir, no se note mucho un poco de desorden de uno o el excesivo orden del otro, o que el zapping remoto siempre está en las manos de uno, o que la ropa aquí, y el jabón allá, y a mí me gusta así y así está bien. Y los horarios tienen que amoldarse, hay que adaptar varias cosas, transar algunas, en fin, todos podemos ajustarnos.

Es tan lindo el enamoramiento, ese de los primeros tiempos, solo amor, solo vemos y mostramos el lado bueno, idealizas a tu pareja, incluso hasta le agregas algunas cualidades de las que tiene poco o que muchas veces no tiene. Pololear es fantástico, solo idilio y romance, donde casi todos los defectos se minimizan o se niegan. La mayoría de las cosas no se quieren ver. Cuántas veces decimos, convencidos, al notar algo que no nos gusta mucho, no importa, yo creo que después va a cambiar. Y aunque sí es cierto que todos podemos cambiar y amoldarnos hay también que tener claro qué es importante y qué es accesorio. Un buen corazón es infinitas veces más importante que dejar una toalla colgada en el segundo ganchito. Lo esencial es invisible a los ojos. Y eso se siente.

Hay mañas entendibles y normales y otras un poco más incomprensibles, "porque a mí me gusta así". Hay mañas en la cama, que la luz, que la música, que la almohada. En el sexo, que pa cá, que pa llá. Hay mañas en el orden, en la cocina, en la ropa. Mañas para leer, para estudiar, para manejar, para despertar. Mañas del diario vivir.

Claro que hay ciertas mañas, esas que bordean con la paranoia, que te dejan mudo. No es mi caso, ni el de mi pareja... Lo juro - (Es por lo que me han contado).

Y tú, de verdad, ¿cuales son tus peores mañas? ¿O las peores mañas que encontraste por ahí?

Un año atrás:
Si pudiéramos desnudarnos por dentro y todos pudieran ver quiénes realmente somos... ¿qué nos dirían?, o más bien ¿que pensarían? Porque la mente, el corazón, el alma, o como quieras ponerle de nombre a tu interior es el único lugar donde somos nosotros mismos.
El mundo sigue ahí. 10 de agosto 2003.

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A veces la confusión es mucha

lunes, agosto 09, 2004

Fue uno de esos fines de semana raros en que sí sentí que nos hicimos falta, que aunque no lo diga y se calle, ella sí necesita mi hombro y mis manos que la acaricien, pero entre el síndrome pre-todo y los cuarenta mil kilómetros de distancia, nos quedamos lejos.

Ahora que lo escribo, pienso que sí podría haber cambiado la forma en que pasaron algunas cosas, pero a veces las palabras no me alcanzan, rebotan contra la muralla que se pone adelante. La siento lejos, no sé qué hacer para estar en sus sueños y hacer que sienta lo mismo que yo. La misma urgencia, las mismas ganas, la misma sensación de buscarnos, esa que a veces los dos sentimos y que hace que todo funcione.

Creo saber lo que le pasa. No sé si ella sabe lo que me pasa a mí.

Magia, donde estás.

"Tarea para la casa:
Aprender a vivir en la confusión sin conflicto"

(Poemas Visuales - Nicanor Parra)

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Gracias, y ahora... a jugar!

jueves, agosto 05, 2004

Gracias a todos.
Ayer, día de aniversario. El título de mi post era No leer. Estaba dedicado y dirigido a una sola persona: a ella.
Entraron 126 personas a este blog ayer. Por supuesto que deben haber leído el post pero nadie dejó comentarios. Todos entendieron y respetaron el espacio. Y yo quiero dar las gracias por eso. Por la buena onda, por entender. No sé si algo así habrá pasado en alguna otra parte. Pero, bueno, somos especiales.

Image Recibí personalmente el comment que quería de la persona a quien dirigí el post. Estaba linda como siempre y le llevé tres rosas. Ahora, hace poco, cuando vuelvo a mi casa, abro el Mac, el blog y me sorprendo gratamente.
Así que gracias de nuevo, a las voces que siempre pasan por aquí, que dejan cariños, opiniones, retos y consejos, y que ayer pasaron callados, que entraron, leyeron y salieron. Si sintieron algo, estoy feliz.

Así que vamos a dar vuelta esto, creo que va a haber un premio muy interesante, propuesto por Tono y su Blog Awards , para reconocer al mejor comentador. Y la Petra quiere ganarlo. Pese a que por lo que escribió ayer - 7 días, 7 mujeres - yo le daría el premio al mejor post. Léanlo aquí.

Yo les propongo recordar cuáles son los mejores momentos de la vida.
Vamos a hacer una lista. Nada muy difícil. No es una solemne ni un test de C.I. Sólo pensar y sentir: Los momentos más felices, los más gratificantes, los mejores.
Yo aporto 3 -últimamente me gusta ese número- y tengo otros cuantos en mi memoria.

Entonces, juguemos... algunos de los mejores momentos de la vida son:

- Enamorarse.
- Reirse con ganas
- El primer beso

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No leer.

miércoles, agosto 04, 2004

Hoy sólo escribo para ti.

Hoy es 4 de agosto.
Hoy son 3 años desde aquel día en que ambos decidimos intentarlo.
En que ambos nos dijimos sí.

¿Te acuerdas? Noche árabe y luego al Dublin. Los únicos en el bar tratando de entender todo lo que nos pasaba. Y daba como nervio, algo que nos asustaba, pero que nos atraía. Y tú me gustabas tanto. Y yo sentía que te gustaba tanto, y pensábamos que podía ser. Que podíamos juntos contra todo. Yo en el comienzo del cambio más intenso de mi vida, por todo lo que ya no era. Y te conocí a ti. Y tú eras todo lo que yo quería. Y me encantaba pensar que podíamos, que realmente podíamos ser una de esas parejas con historia.

Y me diste varios palos, pero también me ayudaste a entender. Y te enteraste de a poco que era un comunicador precoz. Bueno para hablar y para hacerte reir. Un raro imbunche de pegote y carente. Impulsivo, lleno de instintos. Pero domesticable. Tú, buena para hablar y contar historias, y yo, Martine, nunca más olvidé tus ojos y me quedé con el corazón inquieto para siempre. Y fue así como me enamoré.

Y de eso ya han pasado tres años. Y te siento bien a tí. Contenta y amada. Y que cuentas conmigo. Para todo. En las buenas y en las más o menos. Los dos para ser uno, dejando respirar y respirar juntos, entendiendo los ritmos y los mundos.

Tres años, y más enamorado. Y tú, mi Martine, eres esa que encontré, ese regalo que nos dio la vida para disfrutar esta oportunidad maravillosa de estar juntos. Y querernos, descubrirnos. Inventando cosas, ideas, y amores cada día. Puro vértigo y sentidos que se buscan.

Yo estoy ahí, soy el mismo del cual te enamoraste.
Pero hoy es diferente, te quiero más.

C'etait très bon de t'avoir et d'être avec toi.
Je t'embrasse...
Y te dejo un beso acurrucado, lleno de amor.

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Porqué a veces quieren estar solas

lunes, agosto 02, 2004

Hoy volví a mi casa. Estas tres semanas en que los hijos de Martine estuvieron en París con su papá estuvimos casi todo el tiempo juntos, en las tardes después del trabajo, preparando algo para comer o saliendo, juntos en las noches, los desayunos, los fines de semana. Casi siempre estuvo bien, pero aprendí también algo: ellas, más que nosotros, a veces quieren estar solas.

Image Motivos y razones hay varios. Y a nosotros eso nos cuesta más. A lo mejor nos aburrimos más rápido, queremos estar en el centro de mesa, nos gusta que nos atiendan, nos escuchen, nos mimen. Para otros será control, o alguna inquietud en saber qué hace ella cuando está sola. Martine dice que es espacio, tiempo para ella, para sus cosas, para preocuparse de ella, para leer o navegar donde quiera, o algo tan nimio como usar el control remoto sin pedírmelo. No sé si entiendo bien la importancia de esto pero en eso estoy. Es fácil creer que dos que se quieren quieran pasar todo el tiempo posible juntos, pero esto no es tan así. Conocimos una pareja en una comida que nos decían que esto de pololear puertas afuera era lo mejor y que no lo cambiáramos en mucho tiempo. Lo más posible. Ellos ya vivían juntos y extrañaban su estado más independiente.

Yo quiero pensar que si ella quiere estar a veces sola, está expresando su necesidad de ser y sentirse autónoma, no su falta de amor, y supongo que cosas como esa nos acercarán más si aprendemos a ser mejores personas.

El departamento está todo para cualquier lado, así que me dedicaré a mejorarle un poco el look. Trasnocharé como siempre, sólo y navegando o trabajando o viendo películas o leyendo, o seguramente todo junto, y comeré lo que quiera y como quiera a cualquier hora y dormiré con las cortinas abiertas y la tele prendida y todas las almohadas para mí.

Estar solo tiene sus gracias.
Pero sé que la voy a echar de menos.

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Créditos

Foto del blogger: Bárbara Gallardo
Foto de Santiago by night: Mía.

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