10 años sin Bolaño
lunes, julio 15, 2013
10 años!
Como para no creerlo.
"Nunca hay demasiados libros.
Hay libros malos, malísimos, peores, etcétera, pero nunca demasiados"
(Imagen: Homenaje de Parra a Bolaño) Read more...
10 años!
Como para no creerlo.
"Nunca hay demasiados libros.
Hay libros malos, malísimos, peores, etcétera, pero nunca demasiados"
Ayer jueves estuve todo el día en la Universidad Santo Tomás de La Serena, invitado por la Escuela de Relaciones Públicas, para dictar un Seminario de Redes Sociales. Lo pasé muy bien, el público impecable, muchos chicos con ganas de aprender y conversar sobre este fenómeno comunicacional.
Esta es la noticia que publica Prensa de la Universidad Santo Tomás:
A veces, despierto durante la noche, y me pregunto “¿Qué habré hecho mal?”
Entonces una voz me dice “Eso nos va a tomar más de una noche”.
(Charlie Brown).

Yo soy así.
Un embutido de ángel y bestia, de pegote y carente.
Que tropieza mil veces con la misma piedra.
(Escrito hace mil años)
Y esto que viene ahora, escrito anoche, tarde. Tan tarde que me dormí con el Mac arriba mío, y desperté cuando todo se cayó al suelo. Me levanté y salí a la terraza para sentir Santiago, sentir el frío, sentir que estaba vivo.
. . .

Un repleto salón de Casapiedra, con público muy variado de emprendedores, clientes, community managers, publicistas, agencias digitales, -y tradicionales que tratan de entender-, gerentes, newbies, y un largo etcétera al que se sumó un número importante de personas vía streaming, albergó a 8 speakers y sus charlas, todas distintas pero con un denominador común: Social Media, o más claro aún, Redes Sociales. En orden de presentación: Juan Pablo Tapia, Max Viveros, Roberto Arancibia, Carolina Navarrete, Ariel Contreras, Andrés Soto, Silvina Moschini, Jakub Roubal.
Hace rato que la miraba, se veía bien, el supermercado no estaba tan lleno, y aparecía de repente entre los helados, las frutillas y el pan. En una curva nos encontramos. Cada uno detrás de su carrito. Miró el contenido del mío, en un segundo se fijó en todo, y me dijo,
¿Sabes donde están las Pastas para Uno?
En mi casa, le dije, rápido y clavándole los ojos.
Se demoró un siglo en contestar.
Tal vez para otra vez, me dijo.
Así que aquí estoy, con mi Pasta para Uno, y ella, seguramente, con la suya.
La mía está más rica.
Creo.
La copa de vino acompaña bien.
Y me río, todo el rato.
Esta obra está bajo una licencia Creative Commons
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