Destino y casualidad
lunes, julio 26, 2004
¿Será el destino la única forma que tienen dos enamorados de encontrarse?
Ser-en-dip-i-ty: An aptitude for making fortunate discoveries accidentally. Según el diccionario, la aptitud para hacer descubrimientos afortunados accidentalmente. Es decir los sucesos, los accidentes, las cosas, que ocurren por obra del Destino.
Me acuerdo cuando vimos la película Serendipity, so romantic and so nice, como por tercera vez, a Martine le encanta y a mí me gustó mucho. Es lindo creer que el destino realmente esté escrito para todos, y que por más que hagas todo lo que quieras, lo que tiene que pasar va a pasar igual.
Cuando conocí a Martine pensé que realmente se habían dado muchas casualidades, horarios, fechas, situaciones. Lo importante es que las cosas se dieron, y tal vez sí estaba todo escrito. Y esa es la oportunidad maravillosa. Quizás no sea la suerte, quizás no sea la vida, quizás ni siquiera sea algo parecido; quizás lo que realmente cambia y atrae la fortuna a nuestra existencia, sea cuánta pasión ponemos en ella. Ese es el Fatum de los griegos. Lo que sí es real es que cuando tienes conciencia de esto estás mucho más despierto y atento a las "casualidades" que te tocan y pasan frente a tus ojos todo el tiempo.
Y yo, bueno, aquí, día lunes, volviendo de un fin de semana con ella, y ahora pegado en el blog, agradeciendo al destino el haber conocido a mi otra mitad y a ella, el ser la razón de que mi universo funcione, aunque a veces cueste que las cosas pasen. Domesticar, ceder, transar. En eso estamos. Y tampoco es casual.
¿Y si llegásemos a este universo con un destino fijado?
¿Y si en realidad existiera en alguna parte de este mundo, nuestra otra mitad? ¿Y si todas esas casualidades que nos pasan... no fueran casualidades sino señales?
¿Cuántas veces les ha sucedido?, ¿Cuántas veces han creído que el mismo Universo les está hablando a través de una determinada situación?, ¿Cuántas veces se han topado con sucesos que jamás se hubieran realizado si hubieran sido planeados?
¿Porqué estoy hablando de nuevo de esto?
Tal vez sí sea cierto que nada es casual.
Alguien, una mujer, está escribiendo sus primeros posts, sus primeras líneas en un blog. Un día, navegando, descubre el blog de alguien, le gusta, lo lee, lo revisa todo, lo admira, comenta con otro nombre, no deja huellas. Más allá de un hábito, cada vez que encuentra un computador lo lee, cada día le gusta más. Es una obsesión. Deja de escribir, solo lee ese blog. No sabe qué es, lo necesita, lo extraña, casi siente amor. Un día se sorprende y decepciona: lee que él conoció a alguien, que está interesado en alguien, que es lejana, difícil, inalcanzable. Siente rabia, siente pena, deja de comentar. La desilusión la embarga. Deja de leerlo. Deja la obsesión. Lo borra de sus links. Lo borra de su vida. Vuelve a salir, vuelve a tener tiempo para sus amigas, para decirle sí a ese que la llama tanto. No está mal, piensa. Salen, se conocen, le gusta, se enamora, se aman. Meses después, en un impulso, casi sin pensar, se conecta y abre el blog, ese blog. Sólo lee amor, sólo ve amor y reconoce su risa en esa foto de ambos en la playa.
Palm + Celular + Internet.





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