¿Farándula?
miércoles, mayo 31, 2006
Televisión, 10 de la noche: Un reportaje muestra los avances de la ciencia. Nos muestra una operación, un implante de silicona. Hay abundancia de imágenes y testimonios. Eso es Periodismo Científico.
Otro programa muestra que una cantante "se operó las pechugas". Hay muchas imágenes del antes y el después que "prueban" la operación y varios testimonios. Eso es Farándula.
Farándula... ¡Qué palabra tan manoseada!
Ayer escuché, o leí, ya no sé, que la farándula la arman los periodistas, porque es lo que la gente quiere.
El Director de El Periodista, Francisco Martorell, se tira en picada, quiere que la farándula desaparezca y dice hoy en LUN que "Lo ideal sería que la farándula se extinguiera". Me acordé de su libro Impunidad Diplomática, sobre las conductas del embajador argentino Spinosa Melo en los noventa, que incluían varios escándalos de chantaje, sexo y drogas, en los que también envolvió a Julio Dittborn, a los Luksic y un montón de gente más. Y claro, hubo demandas, recursos de protección y muchos involucrados. Aquí está el fallo.
La Wikipedia me ayuda, como siempre, con las definiciones:
El periodismo es la actividad y práctica de recolectar y publicar información relativa a la actualidad, especialmente a hechos de interés colectivo.
Y claro, ustedes saben, hay periodismo de espectáculos, deportivo, científico, cultural, económico, político, social, y comprende diversos géneros, entre ellos la crónica, el reportaje, la entrevista, el documental y el artículo de opinión.
Yo quiero saber dónde empieza la farándula.
Si durante el Mundial, a un deportista famoso lo descubren con doping positivo, ¿es noticia? Si un bailarín de Rojo, una animadora de televisión, un lector de noticias son vinculados al tema drogas, ¿es noticia? Si una ex Miss Universo se casa con un ex presidente, ¿es noticia? Si llega un espectáculo como el Saltimbanco a Chile, ¿es noticia? Si un reportaje nos muestra la vida por dentro de los integrantes del Cirque du Soleil y sus desatadas noches en la bohemia con famosas chilenas, y nos llena de imágenes y testimonios, ¿Qué es? ¿Es noticia? La vida de una modelo, las parejas de un futbolista, la casa de un artista de cine, ¿son noticia?
Por favor, no salgan con que la gente quiere más programas culturales. Eso no es verdad. Y ni hablar de Rating. Ya es famosa la bochornosa anécdota de la casi nula audiencia de un programa sobre el homenaje mundial en el centenario de nuestro premio Nobel "Neruda en el corazón" hecho en Barcelona, que tuvo 7 puntos, versus los 32 puntos de Morandé y Compañía. El rating "farandulero" sólo se compara al morbo por la crónica roja. ¿Se acuerdan de Mea Culpa? Y ni hablar de todos esos reportajes sensibleros, de "interés humano", con notas escabrosas, dramatizadas para lograr compasión, morbo... y rating. Y lo logran.
Pero creo que no hay que preocuparse mucho. La farándula es inofensiva. Es trivial. Y entretiene, como todo lo trivial. Me entretengo con LUN, despierto con los matinales. Me fijo en quiénes son los rostros para los eventos. Lo vuelvo a decir: la farándula es inofensiva.
Como conclusión debo decir que los medios entregan lo que la gente quiere. Hay farándula porque la gente quiere farándula. Eso es lo que indican los niveles y estudios de audiencia. Se supone que los medios de comunicación sirven para informar, educar y también para entretener, pero no se puede meter "cultura" a la fuerza, no todo puede ser tan serio, como tampoco todo puede ser trivializado.
¿Qué quiere la gente? ¿Dónde empieza la farándula?









"He cruzado océanos de tiempo hasta encontrarte". Eso le dice Gary Oldman a Winona Ryder en Drácula. Y esa frase me ha quedado pegada durante mucho tiempo.
¿Será que siempre amanece, y volvemos a encontrarnos? 
Pero prendía la tele y ahí estaba. Abría un atlas, una revista, un diario, de nuevo. Daba vueltas un globo terráqueo, ponía el dedo y click, justo sobre Omaha. Leo una biografía de Marlon Brando, y click, me entero que nació en Omaha, igual que Malcolm X. Un día tomé un disco de The Counting Crows y lo primero que veo es el tema Omaha. En el evento que tuvimos hace unas semanas, conversaba con el famoso maquillador que trajimos de New York, y le pregunté dónde había nacido, cuando me dijo Omaha, debo haber puesto una cara muy rara, porque el gringo no sabía si se encontró con un psycho o era mi hermano desconocido. Hace un par de días, mostraban un campeonato de póker, en la modalidad Omaha. Y anoche, tarde, en medio de un zapping, alguien dice, ...la gran carrera de Fred Astaire, que nació en Omaha... Uf. Apagué la tele.
Un tiempo pensé que algo, o alguien, me esperaba ahí. Tal vez, varias vidas atrás, fui un indio omaha de Norteamérica, esos que tenían por tótem al alce, y no comían de su carne, ya que descendían de él. 






Donde sea, 











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